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LOGOTIPOS
 Los
logotipos (o, para ahorrar letras, logos) son un ejemplo perfecto de
la esencia misma del diseño gráfico. En un objeto único
se concentran las mismas consideraciones de comunicación, estilo
y técnica, que se manejan para proyectos de mayor envergadura.
Y además, a efectos del diseño digital, parece que los
ordenadores se inventaran para crear logotipos; su diseño es un
compendio de ejemplos de las capacidades de los programas de dibujo y
pintura.
IMPORTANCIA DE LOS LOGOTIPOS
Para una empresa, un producto o una institución, el logotipo
es una pieza clave de su identidad pública. A menudo es
aquello que se ve por vez primera sobre la empresa: en el material
de correspondencia, en las publicaciones o la publicidad... y por
tanto se ha de meditar mucho la imagen que queremos proyectar.
Todo aquello que pensamos comunicar respecto de la empresa ha de
estar contenido de alguna manera en esta pequeña y simple
imagen. ¡No es tarea simple! Naturalmente, no faltan ejemplos
de logotipos. Algunos son obras maestras del diseño: los
que recordamos en cualquier momento, aquellos que podemos dibujar
de memoria, los que asociamos inequívocamente a la marca
o incluso nos sirven de referencia para interpretar otros logos.
Las compañías más importantes efectúan
rediseños continuos de sus logos y resto de material de
identidad corporativa; a menudo de una forma casi imperceptible;
sólo en forma de pequeños cambios en las formas o
en la tipografía. En otros casos, dentro de programas más
ambiciosos de renovación y cambio de la imagen previa. |
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Los
logotipos más famosos imponen su percepción a cualquier
combinación de colores o uso de la tipografía que
los recuerde, sea directamente o de una forma más oblicua... |
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REQUISITOS DE UN LOGOTIPO
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Simplicidad. Con
frecuencia una imagen muy trabajada no funciona bien en determinados
medios y no capta tan bien la atención tan bien como una
alternativa más estilizada y simple.
Memorabilidad. Un
buen logo ha de ser fácil de recordar,
debe tener un impacto inmediato y perdurable. Una
tarea nada sencilla en el ambiente de saturación
visual en que viven los urbanitas actuales.
Ser
capaz de funcionar bien en diferentes medios impresos
o en pantalla, en diferentes resoluciones y distancias,
en color o en blanco y negro. Esto obliga,
precisamente, a una simplicidad en la ejecución del diseño.
Coherencia
con el resto de la identidad corporativa: el
logo ha de estar perfectamente integrado con el resto
de materiales que utilice la compañía
para sus comunicaciones: material de papelería,
envoltorios, material promocional, la página
web, los anuncios televisivos y carteles...
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TÉCNICAS
Los logotipos tienen dos ingredientes: formas y
letras. Se puede utilizar uno de los dos, o una combinación aceptable de ambos. Puede tener
más peso la imagen, o al revés, ser más importante
la letra. Las formas de la tipografía pueden estar más
o menos manipuladas; puede partirse de una tipografía preexistente,
o bien crear una especialmente para el logo. Los logotipos exigen unas
técnicas de diseño que suponen un compendio del manejo
de formas geométricas más o menos simples, combinadas de
las formas más ingeniosas. Junto con esto, la sobriedad en el
uso del color, normalmente en forma de tintas planas, y el uso intensivo
de modificaciones de la tipografía, hacen imprescindible el uso
de ordenadores.
Cierto que muchos de los logotipos más famosos no se
han creado electrónicamente, pero hoy resulta inconcebible
desarrollar un logo sin emplear programas de ilustración,
sobre todo por la facilidad con que se llevan a cabo los trabajos
que exige la creación del logo, sin paralelo en los medios
tradicionales, y con la posibilidad de efectuar tantos intentos
y modificaciones que se quieran, sin destruir la obra ya hecha.
PROCEDIMIENTO DE DISEÑO DEL LOGOTIPO
En primer lugar es necesaria una lista en la que
anotamos las reflexiones que hacemos sobre la función que tendrá el logotipo: ¿qué imagen
quiere proyectar? ¿en qué forma se verá por parte
del público? ¿debe estar relacionado con otros productos
o empresas? El diseñador debe emplear una serie de materiales
de referencia: ver los logotipos de la competencia o de otros productos,
empresas o instituciones semejantes; analizar detalladamente cómo
están realizados y qué representan.
La siguiente fase es la del trabajo en forma de
bocetos. Al principio no se ha de cerrar ninguna posibilidad: dibujar
formas con total desinhibición,
asociar imágenes y letras de las formas más insospechadas.
Muchos diseñadores tienen un punto de partida en el tratamiento
de las letras, para pasar después a imágenes representativas,
intentando huir de lo más obvio y, por tanto, más visto.
Se intentan todo tipo de juegos visuales, combinaciones de imágenes...
Para la creación de logotipos, una buena colección de tipografía
es un fantástico arsenal. Algunos tipos de letra decorativos ya
sirven casi por sí mismos como logotipo, en solitario, o combinados
con alguna imagen. Algunas empresas no tienen un logotipo con imágenes,
sino que está basado exclusivamente en los tipos, con un mínimo
de distorsión o retoque. Ved por ejemplo el caso de Retevisión,
basado en el uso corporativo de un mismo tipo, en su publicidad, correspondencia,
y con unos esquemas de color consistentes. Si, por el contrario, las
letras son sólo el punto de partida para un logo más complejo,
los programas de dibujo están perfectamente capacitados para realizar
transformaciones sólo limitadas por la creatividad del diseñador.
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